Sam es un año más viejo y se le está pasando la época de la vida en la que hay que probar de todo. Su novia, Rebecca Volpetti, decide darle un regalo que le cambiará la vida. Le venda los ojos y empieza a lamer y chupar no solo su polla, sino también su ano y otros puntos del cuerpo realmente sensibles a las caricias de la lengua de la italiana.
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