No pude dejar de asombrarme cuando me di cuenta de que mi mucama, tan bella, tan sexy, me ponía ojos de sexo. La cosa comenzó poco a poco, se desnudó, me dejó ponerle aceite en su cuerpo y terminó de maravilla: con mi verga entrando y saliendo del coño más caliente que me he encontrado jamás.
COMENTÁRIOS
0