No ha sonado el despertador y mi mujer ya está en celo con ganas de agarrar mi polla, comérsela para desayunar, metérsela en el culo y tragarse toda mi leche cuando me corro en su boca. Se ve que le gusta más mi rabo que el clásico desayuno inglés. Si lo piensas, aquí también tiene salchicas y huevos.
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