Desde ya muy temprana edad se nos dice que hay que tener cuidado con las curvas, que son muy peligrosas. Pero coquetear con el peligro es algo tan embrigador que uno no puede resistirse. Y no, no estoy hablando de velocidad, sino de folleteo. Este jovencito descubre que esta hembra con grandes curvas es una atracción en la que realmente vale la pensa montarse...
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